Obediencia
Entrenamiento de llamada
La llamada es la orden que decide si tu perro puede ir suelto. Se entrena haciendo que volver contigo compense más que seguir a lo suyo, y se prueba subiendo la dificultad poco a poco. Nunca se llama para algo desagradable: eso es lo que la rompe.

Preguntas frecuentes
¿Puedo soltarlo ya?
No hasta que responda con distracciones y en sitios nuevos. El paso intermedio es la correa larga: permite practicar en libertad sin que la primera equivocación acabe en un susto.
¿Qué hago si no viene?
No repetir la orden diez veces seguidas ni ir a por él enfadado. Se va a por él en silencio y se apunta que ahí la dificultad era demasiada. Llamar y que no venga entrena justo lo contrario.
¿Y si viene y lo ato para irnos?
Es el error clásico: si venir siempre significa que se acabó, deja de compensar. Conviene llamarlo muchas veces para premiar, sujetarlo en ocasiones y dejarlo ir de nuevo, y solo algunas pocas para marcharse a otro sitio o volver a casa.
Sea lo que sea que necesite tu compañero, aquí hay alguien preparado para dárselo.
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